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Nuestros antepasados y nuestro universo

Cada una de las grandes construcciones de nuestros antepasados está dirigida hacia el cielo, hacia nuestro universo, para mostrarnos cuál es el camino y cuán ilimitados somos

Las culturas ancestrales de nuestro planeta, sin excepción, tuvieron una relación y comunicación sin límites con el Cosmos, sabían y reconocían la importancia de la relación de nuestra Tierra con cada uno de los planetas del sistema y de los de más allá del nuestro.

Miles y miles de años atrás existía una comunión que se consideraba necesaria, los Hermanos de la luz o del “Sol”, como han sido referidos en muchas de las más importantes y sobresalientes culturas de nuestra Tierra.

Esa comunión acercaba de una manera infinita a las civilizaciones hacia su propia sabiduría, no sólo para guiarlos hacia ella, sino por lo importante que era para Ellos saber y sentir que somos parte de un TODO infinito. Así, los ayudaban a desarrollar en su interior capacidades ilimitadas de sabiduría, la cual reflejaban en su trabajo arquitectónico, artístico y organizacional para gobernar a su gente.

Para nuestros padres y madres del pasado era parte de su misma esencia el tener la comunicación y convivencia que tenían con nuestros Hermanos Mayores (si es que se les quiere llamar de esta forma).

Al igual que nosotros recibimos a un extranjero que llega de tierras lejanas, o aun aquel que es nuestro vecino, Ellos les daban una gran bienvenida en la cual manifestaban su inmensa alegría por este encuentro cósmico universal.

Eso los ayudaba a sentir y vivir como verdaderos hijos de esta Tierra y de este universo, y los llevaba a poder manifestar su esencia y transmitirla sin límite y de forma infinita hacia su Madre Tierra, y por consiguiente, a todo el Universo.

Esta manifestación y comunicación no sólo ocurría a nivel físico, pues tenemos que recordar que es sólo el nivel consciente de nuestra mente, también ocurría la comunicación y comunión a niveles altísimos en los cuales sólo nuestro cuerpo más sutil y evolucionado, como nuestro cuerpo energético o astral, puede percibir y vivir.

Cada manifestación de estos pobladores del pasado en cualquier ámbito desarrollado a través de la Sabiduría de sus Corazones, era inmediatamente recibida sin límite alguno hacia todo y cada uno de los planetas de nuestro infinito universo. Con esto se hacía posible la compenetración de conocimientos entre diferentes energías y una comunicación directa con todo el universo.

De igual manera Ellos recibían las manifestaciones y energías de los planetas del universo como una comunicación en cadena perfecta, la cual consideraban como necesaria para mantener el balance universal perfecto.

El retroceso del "progreso"

Mucho se ha hablado de la magistral organización y desarrollo alcanzado por estas grandes civilizaciones que, a través de su cultura de sabiduría y respeto hacia cada creación, lograron grandes avances en tiempos en los que no existía la tecnología que existe hoy. Sin embargo, aún nos parece un “misterio” cómo fue posible hacer tanto sin el conocimiento actual.

La respuesta a el por qué nuestros antepasados lograron lo que ahora para nosotros parece imposible, como la comunicación en TODOS los niveles con nuestro infinito universo, es debido a que estaban conscientes de todo lo que es real y conocían el concepto verdadero de que somos seres sin fronteras, lo cual ya no pasa en estos días.

Nuestra conformidad ante lo que llamamos “progreso”, pero que en realidad es un retroceso de nuestro ser, de nuestro planeta y por supuesto de la actual sociedad, nos ha llevado a vivir y creer en un mundo lleno de límites en los cuales las cosas maravillosas son sólo “historias” o “fantasía”.

Así, nuestros gobiernos y ciencia nos hacen sentir que somos un pequeño punto en el universo, en el cual estamos sumergidos y nos encontramos solos y desamparados.

Pensamos que la ayuda sólo puede ser proveída, -según sus conceptos-, a través de la ciencia que, como es sabido, es limitadísima, así que lo único que nos hacen sentir es que tenemos el consuelo de esperar 26 años para “quizás” llegar a Marte.

¿Cómo es posible que hayamos olvidado tanto? ¿Cómo es posible que aun cuando nuestros antepasados nos dejaron tanta herencia de conocimiento, seamos capaces de negarnos a la realidad? La evidencia de lo que fuimos como pasado aún se encuentra escrita y erigida en cada uno de esos magnificentes monumentos del pasado.

Hacia el cielo

En estos vestigios nuestros sabios antepasados trataron de dejarnos su realidad como pueblos y como seres universales en la forma mas clara y obvia. Cada una de esas grandes construcciones está dirigida hacia el cielo, hacia nuestro universo, para mostrarnos cuál es el camino y cuán ilimitados somos.

No olvidemos que somos creación infinita, no dejemos a los límites irreales controlar nuestra esencia y Sabiduría del Corazón.

Recordemos que la comunicación con nuestro universo y con nuestros Maestros o Hermanos Mayores continúa, si ya no al nivel físico como ocurrió en el pasado, al menos existe al nivel más puro, al nivel de nuestra sabiduría, en nuestros Corazones, sólo es cuestión de sentir por nosotros mismos lo que existe dentro y que hemos dejado olvidado por mucho, mucho tiempo.

Flora Rocha

Fundación Sabiduría del Corazón

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“La unión de todos aquellos

que queremos la Luz es lo

que hará realidad nuestros

deseos, pues no existe

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Amor y los lazos que

se crean a través de el”

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