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El ritual de la alimentación

Atender ciertos antojos, una presentación estética de los platos y algunas sencillas prácticas, antes y durante la comida, son parte de lo que nos ayudará a aprovecharla de forma más adecuada

Todo lo que rodea el acto de alimentarnos, desde la elección de la comida hasta la forma de masticar, son factores que nos llevarán a tener una mejor salud física y a alcanzar un mayor desarrollo espiritual.

Comer es una actividad importantísima porque es uno de los momentos en que el universo nos nutre física y espiritualmente, pues recibimos alimento de Dios en forma de energía.

Por ello no hablaremos tanto de las propiedades de los alimentos en sí, ya que hay bastante información al respecto, en nuestro caso queremos abordar el cómo debemos de comer, cuál es la actitud adecuada al escoger un alimento, la energía que éste tiene y la mejor forma de recibirla.

El primer paso que seguiremos al buscar alimentarnos de una manera óptima es hacer un alto antes de tomar los alimentos para reflexionar sobre qué es lo que estamos buscando en la comida.

Uno puede contestar que saciar el hambre, pero es necesario pensar en las razones que tenemos para comer.

Es importante hacerlo aun cuando lo más seguro es que sintamos que no nos va a ayudar a nada, pero con el simple hecho de cuestionarnos ya estamos activando nuestra energía para que busque esa respuesta y nos la dé.

La razón es que al ser nosotros energía podemos activar también la que está presente en la comida en el momento en que damos una respuesta a ese cuestionamiento, incluso si únicamente nos llega a un nivel subconsciente.

Así, al comer tendremos una actitud diferente, no seremos los mismos que antes porque nuestra energía va a ser diferente, ya estará preparada para ver qué es lo que necesitamos de la comida.

El aguacate puede ayudarnos cuando sintamos antojo de algo grasoso

Esos antojitos

A todos nos ha pasado que en algún momento sentimos antojo de algo salado o dulce y buscamos saciar esa necesidad.

Lo malo es que el desequilibrio del planeta en el que estamos propicia que llevemos una vida poco sana y, por ende, a preferir aquellos alimentos que llegan a ser más perjudiciales para nuestro cuerpo.

Lo bueno es que nosotros somos una creación inteligente y sabia y todo lo que lleguemos a sentir siempre tendrá en el fondo una razón verdadera y válida de lo que estamos necesitando en realidad.

Aun así, debemos tener cuidado de los alimentos que puedan hacernos daño, como algunas grasas, y pedir que nuestra energía nos guíe hacia los que pueden tener los mismos componentes, pero que sean más beneficiosos para nuestro organismo.

La soya es rica en proteína, pero también en energía del universo

¿Sano es igual a aburrido?

Cada vez que algunos de nosotros oímos hablar de una "alimentación sana" pensamos que es sinónimo de mucho sacrificio, y en parte es cierto debido a nuestros hábitos ancestrales.

Sin embargo, ese rechazo tiene su base sobre todo en que desde siempre se escuchan comentarios un tanto negativos hacia lo naturista, aunque esa información solamente es calificada así por el cerebro, no por el corazón.

Los humanos por lo general estamos acostumbrados a tener cierto tipo de datos sobre la comida que necesitamos, pero esa información se alberga y sale de nuestra mente y no del corazón, como debería de ser.

Por ejemplo, la soya es vista por los Maestros de sabiduría como una serie de pequeñas antenas receptoras que tienen toda la energía del universo y toda la energía de la Tierra y que a su vez son emisoras energéticas al entregárnoslas cuando la comemos.

Pero si analizamos, ¿cuántos de nosotros la hemos probado (fuera de los restaurantes orientales)?, por ello es importante darnos cuenta de que hay una gran variedad de alimentos que nos ayudarán a tener mejor salud y que a la larga veremos con ojos de antojo y no de sacrificio.

Debemos buscar los alimentos que fueron creados para nosotros

Cuando vamos de compras...

Cada vez que vayamos al mercado por la despensa tenemos que pedir a nuestro Ángeles, Maestros y Dios que nos guíen hacia lo que será importante ingerir para nosotros y nuestra familia.

Con eso tendremos una sabiduría especial al escoger lo que vamos a comer, iremos sintiendo el impulso hacia ciertos alimentos.

Además, debemos de hablarle a la energía de la fruta y la verdura y preguntarles: "¿Cuáles de ustedes quieren venirse conmigo?, ¿cuáles me van a ayudar a mí y a mi familia?"

Con estas preguntas podremos encontrar lo que realmente fue creado para nosotros, ya que aunque no parezca cierto así es y nuestra misión es dar con esos productos que nos pertenecen.

Por ejemplo, cuando sintamos que algo está muy bonito, pero que no nos atraiga profundamente será porque no corresponde con nuestra energía y no debemos comprarlo.

Si llegamos a hacerlo sin estar convencidos, puede afectar a nuestra energía porque es como darle la medicina equivocada a un enfermo.

También tenemos que ver dónde compramos nuestros alimentos porque estos se impregnan de la energía que tienen los lugares y quienes los venden.

Si sentimos que en un lugar nos duele la cabeza o nos sentimos incómodos, no vale la pena comprar ahí ni aunque haya ofertas, ya que nos traerá más daño que beneficio en otros niveles.

Es importante no echarle a la comida "aderezos de preocupación"

Cocinando con alegría

El momento de cocinar nuestros platillos también es un momento especial, místico, porque dependiendo de la forma en que lo hagamos podremos dar alegría o pesar a quienes los coman.

En primer lugar, si vamos a lavar algo, es importante que le pidamos al agua que nos ayude a quitar de lo que vamos a comer todo aquello que no sirva a nuestros cuerpos.

De esta manera al limpiar la comida, como la fruta, ésta quedará libre de contaminantes también a un nivel energético.

Lo ideal es dejar las cosas dentro del agua para que asimilen la energía de estos elementales y se limpien mejor.

Es vital que durante la preparación de los alimentos estemos tranquilos, sin estrés, nunca cocinar en un estado negativo porque todo se queda en lo que estamos haciendo.

En ese momento tenemos que decirle a la comida qué es lo que queremos que nos aporte y pedir la energía buena que necesitemos; durante el proceso debemos estarla programando, porque al hablarle no son las palabras las que oye, sino la energía.

Además, así estamos enfocados en nuestras plegarias y no pensamos en los problemas ni le echamos aderezos de preocupación.

De ahí que sea importante que cuando uno no sienta ganas de cocinar, no lo haga, porque es mucho el daño que se provoca a los que recibirán lo que preparamos.

Es básico contar con una buena presentacion

Armonía ante todo

Un factor que influye mucho en la asimilación de la comida es que cada uno se sirva, porque así se toma lo que como esencia necesitamos.

También puede servir una sola persona, pero tiene que sentir para quién es cada plato y programarlo así para que le dé la comida que le toca

La manera de presentar los platillos debe ser agradable a la vista, que tengan una estética, una simetría o una forma geométrica sencilla (se puede lograr con moldes o platos hondos pequeños).

Esta colocación armoniosa de lo cocinado ayudará a que le demos una buena energía de forma inconsciente.

Por ello tiene que haber una definición en su forma, ya que a nuestro ser interno le tiene que gustar para que la sintamos parte de nosotros.

Si es así nuestro interior le da la bienvenida, pero si ve un cúmulo de cosas revueltas o poco atractivas a la vista, entonces nuestra energía no logra asimilar lo que está servido.

Es importante, además, que cada guiso y guarnición se ponga en platos separados, ya que son energías diferentes y no se pueden conjugar.

En caso de no contar con otra opción, lo ideal es que se coloquen los alimentos claros con los claros, y los oscuros con los oscuros, porque por los tonos se podrán adaptar mejor entre sí y no nos afectarán.

Tenemos que tratar de que la comida tenga colores claros y si hay algo oscuro evitar mezclarlo con lo claro, porque chocan, la energía no se adapta y perjudica a la persona.

 

Cada alimento se debe programar para recibir lo mejor de él

A energetizar nuestra comida

Muchas personas acostumbran rezar antes de comer y es una tradición que tiene orígenes milenarios y que tiene que ver con parte del ritual que los Maestros nos enseñaron en el principio de los tiempos.

Esta practica debemos continuarla como acostumbremos hacerlo, porque es necesario dar gracias por tener comida por tantos que no la tienen.

Pero también es importante que la complementemos con la programación de nuestros platos para que nos den lo que necesitemos y que se les quite cualquier energía que nos pudiera hacer daño.

Por ejemplo, esto es vital cuando comemos fuera de casa, ya que no sabemos con qué actitud cocinaron lo que pedimos.

La forma de programar la comida es con las manos, las cuales se deben de frotar para activarles sus centros energéticos.

Una vez que sintamos un hormigueo, colocamos las palmas de las manos hacia el plato formando un triángulo con los dedos índices de cada una.

Entonces diremos en nuestro interior:

"Damos gracias y que toda la energía que está en mi comida y que no sea buena se libere y que solamente quede aquello que mi cuerpo pueda asimilar y sea positivo para él".

En ese momento de la comida se emana un vapor que no vemos, pero que se sale por el triángulo y al pasar por ahí, que es un campo de energía, logra que emociones como el estrés se transformen en energía buena para el mundo.

Esto se puede hacer disimuladamente si no queremos ser muy evidentes, las manos se activan debajo de la mesa y se ponen arriba del plato sin que nadie sospeche todo lo que estamos pidiendo en nuestro corazón.

Los palillos de madera funcionan como antenas energéticas

Los utensilios a nuestro favor

Hay una serie de hechos que también influyen en cómo vamos a asimilar lo que comemos, por ejemplo el tipo de material de nuestros cubiertos o platos.

Es bueno destacar que cuando comemos con las manos estamos recibiendo directamente de nuestro ser la energía que el universo nos manda.

Muchos la llaman energía vital, "prana", y parte de ella se recibe en el momento de comer.

El hecho de usar únicamente las manos ayuda a ponerla más directamente porque la cuchara está hecha con un tipo de metal que se impregna de muchas energías y es mas difícil que pase de nosotros hacia los alimentos.

De los orientales podemos adoptar ciertas tradiciones, por ejemplo, que acostumbran comer con palillos, los cuales, al ser de madera, funcionan como antenas de energía .

También su forma de ingerir los caldos o líquidos sin cuchara y tomándolos con las dos manos, porque cuando agarramos el plato de esa manera le estamos pasando la energía directamente.

Igualmente comer en una mesa no es tan bueno, es mejor hacerlo como ellos, sentados en el piso porque es más saludable, ya que nuestro cuerpo la asimila mejor así.

En cuanto al material ideal para servir y cocinar la comida también es la madera, ya que nos ayuda con su constante renovación de energía, pues aunque aparentemente es materia muerta sigue conectada a la Tierra y al universo.

Por lo mismo no es bueno comer en platos de plástico, ya que este material está conformado por energías muy densa.

Todos estos pasos podemos ir adoptándolos como modo de vida porque nos darán mayor salud, aunque nos parezca difícil de creer, además no nos van a complicar la existencia y, sin embargo, van a lograr un gran cambio en nosotros.

Consejos extras

Todo alimento se debe masticar por lo menos 21 veces para que se asimile bien, ya que en cada siete masticadas se pone una energía y esas tres energías juntas preparan al estomago para que reciba el alimento. Mínimo deben de ser 14 si se trata de un bocado muy pequeño.

Podemos usar a los cuatro elementos para armonizar nuestra mesa, estos se pueden colocar desde antes de servirnos para que nos preparen el ambiente.

Si hay ruido o pasa algo alrededor que no nos gusta, no debemos comer. Siempre tenemos que hacerlo en condiciones agradables.

No es bueno nunca platicar de problemas, de cosas que nos causen tristeza ni de lo que nos altere la energía, porque son cambios que no nos ayudan a que tengamos una buena asimilación de la comida.

Flora Rocha

Fundación Sabiburía del Corazón

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“La unión de todos aquellos

que queremos la Luz es lo

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